Antigua Grecia, educación y crianza

En la antigua Grecia, la paideia (παιδεία) era el proceso de crianza y educación de los niños que tenía como objetivo formar en la virtud desde la infancia, e inspirar al hombre el deseó ardiente de buscar e inspirar la virtud. Se entendía como la transmisión de valores (saber ser) y saberes técnicos (saber hacer) inherentes a la sociedad.

Veamos pues algunas cosas interesantes de modelo Griego que puede llevarnos a reflexionar, no sin antes evocar la apertura mental, pues hay elementos del pensamiento griego que quizá pueden llegar a contradecir nuestros valores comúnmente aceptados de hoy tan centrados en el logro y la acumulación material como fruto del esfuerzo, o “el sacrificio”.

La paideia agrupaba elementos como la gimnasia, la geometría, la astronomía, la gramática, la retórica, las matemáticas y la filosofía, que debían dotar al individuo de conocimiento y cuidado sobre sí mismo y sobre sus expresiones. Por lo tanto, era importante no incluir habilidades manuales o erudición en temas específicos, que eran considerados mecánicos e indignos.

La educación que tiene por objeto la riqueza, la fuerza del cuerpo o el talento, cualquiera que él sea, pero en la que la sabiduría y la justicia no entran para nada, es una educación baja y servil, ó más bien, una educación indigna de ser llamada educación. — Las Leyes, Platon

Es menester resaltar entonces la importancia que se daba a formar el ser, ese espíritu de búsqueda de su ideal, y un interés con vivir en función a los ideales éticos, recordemos que en la sociedad griega el concepto de ética (Ethos) era un ideal humano y esta cultura, creadora de la democracia, creía que los hombres, siendo libres, debían encontrar a que consagrar su vida, por lo que hay una atención explicita en NO enseñar el que hacer, al punto de considerarlo indigno.

Sobre el proceso podemos rescatar una advertencia a no castigar:

A los tres, a los cuatro, a los cinco, y hasta los seis años los juegos son necesarios a los niños; y desde este momento es preciso curarles la falta de firmeza, corrigiéndolos, pero sin imponerles ningún castigo. Así como dijimos respecto de los esclavos, que no debía mezclarse el insulto con la corrección, para no darles motivo para que se irritasen. — Las Leyes, Platon

Parece entonces que los griegos reconocían que aprendemos haciendo y equivocándonos, y que el castigo, en vez de corregir, nos lleva a tener miedo y evitar. Uno de los problemas con la educación actual es que la escuela nos hace tener miedo de equivocarnos, y sin equivocaciones no hay aprendizaje.

¿Saben nuestros niños celebrar y disfrutar sus equivocaciones y reconocerlas como parte del proceso para adquirir maestría?, es más, ¿Lo sabemos nosotros, o ya lo olvidamos?

Vemos también una intención por escuchar y apoyar el interés innato de un niño, quizá por considerar que el destino de una persona era sagrado, y que él más que nadie sabia que camino seguir, pues era dictado por los dioses.

…desde la infancia, lo mismo en sus diversiones que en los actos serios, sin despreciar nada de lo que tenga relación con la misma; por ejemplo, el que quiera ser un buen labrador o un buen arquitecto, es preciso que se entretenga desde los primeros años, el uno en construir pequeños castillos, el otro en remover la tierra; que el maestro que los enseñe, facilite. Que usen pequeños instrumentos modelados por los instrumentos verdaderos; que haga que aprendan desde luego lo que es necesario que sepan antes de ejercer la profesión; por ejemplo, el carpintero a medir y nivelar; y el guerrero a montar a caballo o cualquier otro ejercicio semejante por vía de juego; en una palabra, es preciso que por medio de juegos dirija el gusto y la inclinación del niño hacia aquello a lo que quiere consagrarse, para cumplir su destino. Defino, por lo tanto, la educación: una disciplina bien entendida, que por vía de entretenimiento conduce el alma del niño a amar aquello que, cuando sea grande, debe hacer de él un hombre cabal en el género de ocupación que -el mismo- ha abrazado. — Las Leyes, Platon

Lo bueno de creer en los dioses es que nos hace tener confianza en el resultado durante el proceso. No está de más mencionar que la justicia y el derecho nacieron en las culturas ancestrales como un proceso agonal. Judicialmente no se decidía con la lógica o la razón, sino con la suerte o la porfía, ya que en ese escenario Dios era quien decidía, ya fuera el resultado de los dados, o el resultado de una batalla.

Encuentro útil mencionar que en la cultura Helénica existía una gran diferenciación conceptual entre el juego (παιδία, juego infantil) y el ocio, haciendo este último casi un ideal sagrado del hombre libre, que, podía aspirar a través del placer a la perfección. La filosofía griega creía que la misma naturaleza exige no solo que trabajemos bien, sino también que pasemos bien los ocios. Este ocio es el fundamento de todo. Es preferible al trabajo y constituye su fin, y el fin, -o Telos (τέλος)- de la vida.

Para el hombre griego la ociosidad alberga placer, dicha y alegría. Además se reconoce que goce del ocio es mejor cuando el hombre que lo disfruta es el mejor y su empeño el más noble.

Para los griegos, para llenar el ocio había que aprender algo y formarse.

Cabe resaltar, y trayendo de nuevo a cuenta la diferenciación en el termino del juego, que para los griegos los niños no son todavía capaces de este goce (donde la palabra διαγωγή cobra el significado de ocupación y gozo intelectual y estético, como corresponde al hombre libre) porque ello es un fin último, una perfección, y para los que están todavía en desarrollo lo perfecto es inaccesible.

Epicuro nos muestra en su escuela El Jardín que el fin de la existencia humana era la búsqueda del placer, pero, y esto es sabio; dirigida por la prudencia y la inteligencia. Él consideraba que los excesos provocan un sufrimiento posterior y defendía que los placeres del espíritu siempre son superiores a los del cuerpo, por lo que estaba en contra de el desenfreno pero también a negarse a los placeres de la carne.

En lo que logro investigar en el sistema estatal Griego no existía para la educación una currícula, sino unos principios o ideales de formación, esto intuyo, permitió la aparición de múltiples escuelas filosóficas (que por aclarar, estas escuelas son enfocadas a la vida adulta) y en última instancia, fue lo que fomento el desarrollo de la cultura griega a gran velocidad y alcance. En últimas, las disonancias cognitivas y nuestro esfuerzo por reconciliarlas, y no la estandarización del pensamiento es lo que inspira a las culturas humanas a evolucionar.

Me pregunto entonces si en la actualidad; ¿Educamos a nuestros niños para su goce y su virtud? ¿O para servir y encajar?. Si les enseñamos a reconocer, compartir y enriquecerse de sus equivocaciones o a esconderlas y huir de ellas. Me pregunto si cultivamos un ambiente en donde los niños puedan elegir que aprender y explorar, o si les traemos de antemano lo que DEBEN aprender, y se lo metemos a la fuerza, a punta de repetición, planas, y exámenes escritos que vienen la próxima semana (como recordandoles que no deben jugar, sino estudiar).

Hay otro extracto muy interesante en los dialogos de Platon, en donde reconoce que las leyes de la cultura dependen de los juegos de los niños (el texto en completo va en función a asegurarse que los niños jueguen con reglas claras y estáticas y las respeten).

…hasta ahora se ha ignorado que la estabilidad y la movilidad de las leyes dependen de los juegos más que de ninguna otra cosa… — Las Leyes, Platon

No quiero invitar a seguir el modelo Helenico de educación, pero si a reflexionar y preguntarnos que hemos olvidado y que podríamos aprovechar de él.

Nota: Lo aquí expuesto relata mi interpretación con base en la investigación y los diferentes libros que voy leyendo, no debe tomarse como verdad absoluta. Si alguien se encuentra interesado invito a la indagación e investigación, o si alguien tiene mayor conocimiento y en caso en algo me haya equivocado o se pueda precisar mejor agradezco el regalo de informarme.

Aprendiendo a hacer lo que debo

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